David
‘Picha’, máximo goleador de la Primera Andaluza senior, creció y vive
en su barrio de El Santo (Cerro de San Cristóbal), donde los chicos mayores le buscaban para
jugar con el balón cuando solamente tenía ocho años
Francisco G. Luque (Diario de Almería, 1 de junio de 2012)
Fotografías: Fran Leonardo
Su nombre ha sido protagonista de varios titulares este año, en la
sección deportiva de este diario, gracias a los numerosos recitales
goleadores que ha ofrecido como delantero de la Agrupación Deportiva
Huércal en Primera Andaluza senior, categoría en la que se ha coronado
como pichichi con 33 goles en 34 partidos disputados en la
competición liguera de la recién finalizada temporada. El broche de oro a
un curso para enmarcar lo puso hace dos semanas en el campo del
Linares, al marcar los dos tantos de su equipo en el 2-2 ante el gallito
jiennense, en el duelo de ida de la promoción de ascenso a Tercera
División. En la vuelta no encontró la efectividad que ha mostrado a lo
largo de la campaña y los huercalenses, que tampoco partían como
favoritos, perdieron la eliminatoria. No obstante, en la memoria de sus
compañeros y de toda Almería siempre será el héroe de Linarejos.
"La experiencia que viví con el Huércal en el campo de Linarejos es lo
mejor que me ha pasado en mi vida como jugador", asegura David Fornieles
Soriano, más conocido como David Picha, un delantero centro
almeriense de 29 años de edad que se crió y vive en el barrio de El
Santo, bajo la atenta mirada de la estatua del Cerro de San Cristóbal,
testigo directo de la infancia de un jugador precoz que con solamente
ochoaños de edad llamaba la atención de los chicos mayores, que iban a
buscarlo a su calle para llevarlo a jugar con ellos a la pelota a los
distintos sitios que los chavales convertían, de forma muy original, en
improvisados campos de fútbol. De estas convocatorias diarias por
parte de los chicos veinteañeros de su zona surgió el mote con el que
todo el mundo del fútbol almeriense le conoce en la actualidad.
Cualquier calle parecía un buen sitio para poner a rodar el balón. Se
buscaba una cochera vieja para convertirla en portería y cuando había
más críos de lo normal, con ganas de jugar un partido, había que bajar
por la calle Antonio Vico y caminar hasta La Hoya, donde se jugaba
durante horas sobre un terreno de arena que ahora se esconde bajo las
huellas de los coches que aparcan cada día bajo la cara más desconocida
de La Alcazaba. Allí empezaría David a dar muestras de sus dotes con el
balón. Siempre ha sido un ariete nato, que llevó la elástica de La
Chanca hasta su edad de juvenil. Pasó a la pista, a jugar a fútbol sala
durante cuatro años, pero en 2005 volvió a fútbol once para defender la
camiseta de La Fuensanta, equipo con el que jugó dos temporadas. Pasó
por el San Isidro, la Hermandad de Adra y La Cañada, ya en Primera
Andaluza, y se marcharía al Huércal en el 2010 para protagonizar el
ascenso desde Preferente a la categoría autonómica. Esta campaña se ha
quedado a las puertas de acceder a categoría nacional con el conjunto
huercalense, pero sigue siendo una de sus metas, "jugar en Tercera
División".
Se declara barcelonista, aunque su jugador favorito es Fernando Torres,
pero el verdadero espejo en el que se mira, su ejemplo a seguir, es su
padre, Joaquín Kiko Fornieles, que jugó en clubes como Pavía,
Zapillo, Tabernas, Campehormoso y algunos de fútbol sala. De él le viene
la pasión por el deporte rey, un deporte del que reconoce que pensó
poder vivir alguna vez. Cuando Picha vuelve a la calle Darro, en
la que vive su abuela y en la que correteaba de un lado a otro junto a
sus amigos, los críos, entretenidos hoy con un ordenador portátil, le
miran mientras hace malabares con el balón, recordando esas tardes de su
infancia en las que una pelota era el mejor juguete. A su lado siempre
ha estado Joaquín Cebrián, su vecino, al que tiene como su representante.
"Siempre estaba jugando con el balón. Cuando era pequeño era
traviesillo, como todos los críos. Creo que si no hubiese tenido ese
parón con el fútbol sala hubiese llegado más lejos", afirma Joaquín, que
al igual que la estatua de San Cristóbal, ha sido un testigo directo
del crecimiento de David, ese jugador precoz de la calle Darro que
silenció al campo de Linarejos.
Sobre la arena de La Hoya o frente a una vieja cochera
Los pequeños de El Santo siempre han sabido improvisar a la hora de
disfrutar del balón. Cualquier lugar, como la calle Darro, se convertía
en un terreno de juego para aquellos chicos que correteaban por las
estrechas calles del barrio buscando la puerta de una vieja cochera para
interrumpir la siesta a sus vecinos con sus inocentes pelotazos. David y
Joaquín recuerdan muy bien esos tiempos en los que bajaban hasta La
Hoya, donde se encontraba un campo de arena que ellos mismos hicieron.
La eterna espera
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jueves, 31 de mayo de 2012
sábado, 22 de octubre de 2011
La casta de Conan para ganar yardas
El pasado 21 de septiembre se fundó el primer equipo de fútbol americano de Almería
En 1982 más de medio mundo presenció en las pantallas de cientos de cines numerosos lugares de la geografía almeriense gracias a la película Conan El Bárbaro. Pocas huellas visibles quedan de este largometraje en nuestra tierra que no sea una copia del film o una fotografía. Hace pocos meses se destruyó un símbolo de su legado, la cueva que llevaba el nombre de este guerrero cinematográfico. No obstante, aún hay muchas personas que se inspiran en su figura, en su casta de luchador nato, y han querido recuperar el vínculo que une a este famoso bárbaro con Almería a través del deporte.
El 21 de septiembre de este año se fundó el Club de Fútbol Americano Barbarians, primer equipo de Almería en esta disciplina deportiva que se contempla en el Registro Andaluz de Entidades Deportivas. Durante el verano de 2010, Marco Baumann, Sergio Guirado y Alberto Sanz, decidieron empezar este apasionante proyecto deportivo mientras jugaban sobre la arena de la playa, al ver que cada semana se les unía más gente.
Los tres son los actuales técnicos del equipo y cuentan con una destacable trayectoria en este deporte. Baumann y Sanz fueron campeones de Andalucía en las campañas 2009 y 2010, además de competir en el Nacional y ser subcampeones de la Mediterranean Bowl, defendiendo la elástica de los Granada Lions, conjunto que tuvo durante seis años de quarterback a Guirado. Junto a ellos, y contagiados por su ilusión, comparten entrenamiento sobre el césped del Estadio Emilio Campra, donde realizan sus sesiones de captación a partir de las 20:00 horas, Pablo Alascio, José Arana, José Luis Sanchez, Carlos Serrano, Luis Fernández, Héctor Martínez, Luis y Alberto Fernández Gutiérrez, Chema Martos y Francisco Rovira, entre otros.
“Es un deporte que cuando lo practicas y lo entiendes te conquista. Es muy táctico, de ahí sus parones, pero para nada es aburrido. Cada uno tiene su papel en cada jugada y el máximo objetivo es engañar al otro, que tu rival no se anticipe a tus decisiones sobre el terreno de juego”, comenta Rovira sobre esta nueva disciplina deportiva que pretende abrirse paso en Almería. Este aspirante a fullback o linebacker destaca que “este equipo es pionero, nunca antes se había constituido un conjunto de fútbol americano en Almería y tenemos claro que queremos crecer y participar a nivel andaluz el próximo año. Ahora estamos aprendiendo de los entrenadores. Nos estudiamos el manual de jugadas y vemos partidos de la NFL por internet para quedarnos con algunas jugadas y llevarlas a la práctica en los entrenamientos”.
Los Barbarians nacen de la pasión por el fútbol americano y del recuerdo a Conan, cuya casta quieren utilizar para ganar yardas hacia un futuro en el que darán mucho de qué hablar representando a la provincia de Almería por toda Andalucía. Ya han dado el primer paso y han entrado en la historia de este deporte siendo pioneros en su tierra.
Forjando un equipo de 30 personas para ir al andaluz
Desde que se formó como equipo en septiembre, son ya cerca de 20 los jugadores fijos en los entrenamientos semanales, aunque continúan con el período de captación de cara a forjar un conjunto de unas 30 personas como mínimo para poder contar con una plantilla extensa y así cumplir su objetivo de participar a partir de la próxima campaña en competición andaluza. Mientras, y tras la decisión de la Asociación Andaluza de Fútbol Americano, tienen vía libre para estar en un torneo provisional que se hará en marzo o abril del próximo año para los nuevos equipos surgidos y que no pueden entrar en el torneo oficial ya comenzado. Los Barbarians jugarán con equipos nuevos de Málaga, Córdoba o Coín, así como con algunos filiales, y les serviría para coger ritmo de cara al próximo curso 2012-2013.
Por Francisco Gabriel Luque Ramírez
(Publicado en Diario de Almería el domingo 23 de octubre de 2011)
En 1982 más de medio mundo presenció en las pantallas de cientos de cines numerosos lugares de la geografía almeriense gracias a la película Conan El Bárbaro. Pocas huellas visibles quedan de este largometraje en nuestra tierra que no sea una copia del film o una fotografía. Hace pocos meses se destruyó un símbolo de su legado, la cueva que llevaba el nombre de este guerrero cinematográfico. No obstante, aún hay muchas personas que se inspiran en su figura, en su casta de luchador nato, y han querido recuperar el vínculo que une a este famoso bárbaro con Almería a través del deporte.
El 21 de septiembre de este año se fundó el Club de Fútbol Americano Barbarians, primer equipo de Almería en esta disciplina deportiva que se contempla en el Registro Andaluz de Entidades Deportivas. Durante el verano de 2010, Marco Baumann, Sergio Guirado y Alberto Sanz, decidieron empezar este apasionante proyecto deportivo mientras jugaban sobre la arena de la playa, al ver que cada semana se les unía más gente.
Los tres son los actuales técnicos del equipo y cuentan con una destacable trayectoria en este deporte. Baumann y Sanz fueron campeones de Andalucía en las campañas 2009 y 2010, además de competir en el Nacional y ser subcampeones de la Mediterranean Bowl, defendiendo la elástica de los Granada Lions, conjunto que tuvo durante seis años de quarterback a Guirado. Junto a ellos, y contagiados por su ilusión, comparten entrenamiento sobre el césped del Estadio Emilio Campra, donde realizan sus sesiones de captación a partir de las 20:00 horas, Pablo Alascio, José Arana, José Luis Sanchez, Carlos Serrano, Luis Fernández, Héctor Martínez, Luis y Alberto Fernández Gutiérrez, Chema Martos y Francisco Rovira, entre otros.
“Es un deporte que cuando lo practicas y lo entiendes te conquista. Es muy táctico, de ahí sus parones, pero para nada es aburrido. Cada uno tiene su papel en cada jugada y el máximo objetivo es engañar al otro, que tu rival no se anticipe a tus decisiones sobre el terreno de juego”, comenta Rovira sobre esta nueva disciplina deportiva que pretende abrirse paso en Almería. Este aspirante a fullback o linebacker destaca que “este equipo es pionero, nunca antes se había constituido un conjunto de fútbol americano en Almería y tenemos claro que queremos crecer y participar a nivel andaluz el próximo año. Ahora estamos aprendiendo de los entrenadores. Nos estudiamos el manual de jugadas y vemos partidos de la NFL por internet para quedarnos con algunas jugadas y llevarlas a la práctica en los entrenamientos”.
Los Barbarians nacen de la pasión por el fútbol americano y del recuerdo a Conan, cuya casta quieren utilizar para ganar yardas hacia un futuro en el que darán mucho de qué hablar representando a la provincia de Almería por toda Andalucía. Ya han dado el primer paso y han entrado en la historia de este deporte siendo pioneros en su tierra.
Forjando un equipo de 30 personas para ir al andaluz
Desde que se formó como equipo en septiembre, son ya cerca de 20 los jugadores fijos en los entrenamientos semanales, aunque continúan con el período de captación de cara a forjar un conjunto de unas 30 personas como mínimo para poder contar con una plantilla extensa y así cumplir su objetivo de participar a partir de la próxima campaña en competición andaluza. Mientras, y tras la decisión de la Asociación Andaluza de Fútbol Americano, tienen vía libre para estar en un torneo provisional que se hará en marzo o abril del próximo año para los nuevos equipos surgidos y que no pueden entrar en el torneo oficial ya comenzado. Los Barbarians jugarán con equipos nuevos de Málaga, Córdoba o Coín, así como con algunos filiales, y les serviría para coger ritmo de cara al próximo curso 2012-2013.
Por Francisco Gabriel Luque Ramírez
(Publicado en Diario de Almería el domingo 23 de octubre de 2011)
viernes, 22 de julio de 2011
Perseverancia y confianza en sí mismo
El colegiado Alfredo de Haro Romero logra tras varios intentos el ascenso a 3ª División a sus 31 años
Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos. Esto lo sabe muy bien Alfredo de Haro Romero, colegiado almeriense que acaba de conseguir a sus 31 años de edad el ascenso a Tercera División, algo que llevaba buscando desde hacía varias temporadas. Su vida en el mundo del arbitraje comenzó cuando tenía 16 años."Esto es algo que te tienes que creer. Me llamó la atención desde un principio, sobre todo al ver la caña que le daban a los árbitros siempre. Pregunté a unos amigos por el Colegio y fui sin nadie, porque quise, por motivación propia. En ese tiempo, cuando tenía 16 años, había más gente. Ahora hay menos pero los que entran son muy buenos y están bien preparados. Lo mejor de todo es que no hay rencillas en el grupo y siempre se han portado muy bien conmigo, desde que pitaba en 2ª Regional, que ahora ni existe", comenta Alfredo. Sus primeros pasos como árbitro transcurrieron con normalidad, pero a partir de 2004 sufrió numerosos obstáculos en su camino. Ese año intentó el ascenso pero se quedó fuera por unas pocas centésimas, algo muy parecido a lo que le ocurrió dos años después, en su siguiente intento. Una varicela antes de hacer las pruebas de 2008 le dejó con la miel en los labios, iba muy preparado para pasarlas pero la fiebre le jugó una mala pasada. Pero lo peor estaba por llegar. Estuvo lejos de los campos debido a un tumor del que tardó en recuperarse seis meses.
Se recuperó y se puso manos a la obra para prepararse para el curso, pero el poco tiempo del que dispuso no le dejó alcanzar el mínimo que se exigía. Volvió a la carga en 2010, pero tampoco pudo ascender. "Con 30 años era una oportunidad perdida, está claro que no es lo mismo con 22 años que con esa edad que tenía. Pensaba que se había acabado mi baza pero siempre hay que seguir trabajando por lo que uno quiere, sobre todo si te gusta. Este año he vuelto al cursillo y he subido, por fin ha llegado la suerte después de tantos intentos. Me llena de satisfacción y tengo claro que hasta el día que me vaya voy a seguir dando todo por este colectivo".
La perseverancia se convirtió en su mejor compañera y al final dio sus frutos. Ha pasado por momentos malos desde que decidió hacerse árbitro, pero ahora disfruta de la cara buena de su vida como colegiado al lograr lo que llevaba persiguiendo durante años. Es muy consciente de que a su edad será complicado subir otra categoría, pero ya ha dado un ejemplo de superación y constancia que ha querido dedicar a sus compañeros, familia y sobre todo a su hijo Ramón. "Ya es muy difícil volver a ascender. No es por falta de ganas mías, sino porque los chavales son muy buenos y no podemos hacerles tapón. Cada uno tiene que aceptar el rol que tiene y el tiempo que le ha tocado", finaliza.
Un aparejador en paro nacido en Sabadell y de padre ferroviario
Alfredo Ignacio de Haro Romero nació en la localidad de Sabadell, provincia de Barcelona, hace 31 años.Cuando no había dado ni sus primeros pasos se marchó con su familia a Granada, donde pasó su infancia.Con 11 años se mudó a Almería para instalarse aquí definitivamente por causas laborales de su padre, ferroviario. A los cinco años de estar asentado a tierras almerienses decidió entrar en el mundillo del arbitraje por cuenta propia, sin nadie como padrino, y dio el salto al Colegio de Árbitros de Almería.Posteriormente volvería de nuevo a la capital nazarí para realizar sus estudios universitarios. Actualmente es aparejador en paro. A pesar de la distancia, Alfredo continuó viniendo a Almería cada fin de semana para desempeñar su función de colegiado con el único objetivo de seguir creciendo como árbitro.
Francisco G. Luque Ramírez (Diario de Almería)
Fotografías: Óscar García
Si se siembra la semilla con fe y se cuida con perseverancia, sólo será cuestión de tiempo recoger sus frutos. Esto lo sabe muy bien Alfredo de Haro Romero, colegiado almeriense que acaba de conseguir a sus 31 años de edad el ascenso a Tercera División, algo que llevaba buscando desde hacía varias temporadas. Su vida en el mundo del arbitraje comenzó cuando tenía 16 años."Esto es algo que te tienes que creer. Me llamó la atención desde un principio, sobre todo al ver la caña que le daban a los árbitros siempre. Pregunté a unos amigos por el Colegio y fui sin nadie, porque quise, por motivación propia. En ese tiempo, cuando tenía 16 años, había más gente. Ahora hay menos pero los que entran son muy buenos y están bien preparados. Lo mejor de todo es que no hay rencillas en el grupo y siempre se han portado muy bien conmigo, desde que pitaba en 2ª Regional, que ahora ni existe", comenta Alfredo. Sus primeros pasos como árbitro transcurrieron con normalidad, pero a partir de 2004 sufrió numerosos obstáculos en su camino. Ese año intentó el ascenso pero se quedó fuera por unas pocas centésimas, algo muy parecido a lo que le ocurrió dos años después, en su siguiente intento. Una varicela antes de hacer las pruebas de 2008 le dejó con la miel en los labios, iba muy preparado para pasarlas pero la fiebre le jugó una mala pasada. Pero lo peor estaba por llegar. Estuvo lejos de los campos debido a un tumor del que tardó en recuperarse seis meses.
Se recuperó y se puso manos a la obra para prepararse para el curso, pero el poco tiempo del que dispuso no le dejó alcanzar el mínimo que se exigía. Volvió a la carga en 2010, pero tampoco pudo ascender. "Con 30 años era una oportunidad perdida, está claro que no es lo mismo con 22 años que con esa edad que tenía. Pensaba que se había acabado mi baza pero siempre hay que seguir trabajando por lo que uno quiere, sobre todo si te gusta. Este año he vuelto al cursillo y he subido, por fin ha llegado la suerte después de tantos intentos. Me llena de satisfacción y tengo claro que hasta el día que me vaya voy a seguir dando todo por este colectivo".
La perseverancia se convirtió en su mejor compañera y al final dio sus frutos. Ha pasado por momentos malos desde que decidió hacerse árbitro, pero ahora disfruta de la cara buena de su vida como colegiado al lograr lo que llevaba persiguiendo durante años. Es muy consciente de que a su edad será complicado subir otra categoría, pero ya ha dado un ejemplo de superación y constancia que ha querido dedicar a sus compañeros, familia y sobre todo a su hijo Ramón. "Ya es muy difícil volver a ascender. No es por falta de ganas mías, sino porque los chavales son muy buenos y no podemos hacerles tapón. Cada uno tiene que aceptar el rol que tiene y el tiempo que le ha tocado", finaliza.
Un aparejador en paro nacido en Sabadell y de padre ferroviario
Alfredo Ignacio de Haro Romero nació en la localidad de Sabadell, provincia de Barcelona, hace 31 años.Cuando no había dado ni sus primeros pasos se marchó con su familia a Granada, donde pasó su infancia.Con 11 años se mudó a Almería para instalarse aquí definitivamente por causas laborales de su padre, ferroviario. A los cinco años de estar asentado a tierras almerienses decidió entrar en el mundillo del arbitraje por cuenta propia, sin nadie como padrino, y dio el salto al Colegio de Árbitros de Almería.Posteriormente volvería de nuevo a la capital nazarí para realizar sus estudios universitarios. Actualmente es aparejador en paro. A pesar de la distancia, Alfredo continuó viniendo a Almería cada fin de semana para desempeñar su función de colegiado con el único objetivo de seguir creciendo como árbitro.
Francisco G. Luque Ramírez (Diario de Almería)
Fotografías: Óscar García
jueves, 28 de abril de 2011
Inda, un terrorista informativo
¿Cómo está la prensa española para que Inda sea director del periódico deportivo con más tirada en este país? Me sorprende que den este cargo, sobre todo por la influencia que tiene este medio de comunicación, a un personaje tan impresentable como este señor. Entiendo que pueda ser más madridista que Santiago Bernabéu y que le moleste que su equipo pierda ante el eterno rival, pero de ahí a practicamente justificar la entrada de Pepe a Alves me parece de juzgado de guardia. "No le ve", dijo abiertamente tras el partido en uno de esos programas de tertulias deportivas en los que se junta lo mejor de cada casa, como Roncero (Roncerdo). Las declaraciones de este individuo me parecen lamentables y lleva ya varios meses creando polémica y haciendo daño con sus comentarios sobre la profesionalidad de los jugadores del Barcelona. Es esto, sin duda, un llamamiento a la violencia, fomentando la falta de deportividad y el juego sucio, y lo que es peor, el odio a todo lo que tenga que ver con Cataluña. Ya levantó el rumor sobre el posible dopaje del equipo azulgrana y un mes después no tuvo reparo en llamar antiespañoles a todos aquellos que no vistieran de blanco. Señor Inda, no sé como será la España que usted quiere, pero la que yo quiero es una en la que no haya personas como usted, tan despreciables que no haya mejor sitio para ellas que una celda en una prision de alta seguridad, más que nada para que nadie pueda escuchar sus tonterias y que ningún crío que empiece a dar patadas al balón se crea sus palabras. Dimita, por favor. Es un insulto para el deporte y para este país que este hombre distorsione la realidad que todos vimos sobre lo que ocurrió sobre el terreno de juego. Expulsión jusa a Pepe, Sergio Ramos no debió terminar el partido y el pisotón de Marcelo a Pedro. Luego está su amigo Mourinho, un genio del fútbol que ha conseguido que el Real Madrid pierda el poco señorío que le quedaba. ¿Es esta la imagen que quieren los madridistas de su equipo? Espero que no, porque a mi parecer es una auténtica vergüenza y, a pesar de que se han apoderado de la bandera española, para nada son un ejemplo a seguir en este pais. Puede que en Portugal sí, ya que parece que los portugueses para un amplio sector madridista le han dado más alegrías que los azulgranas con la selección española. Pues bien, hay un dato importante y es que, queramos o no, el Barça juega con 12 canteranos que también son la cantera de la selección y sin ellos España ganaría más bien poco. ¿Es más antiespañol Piqué que Mou? Que cada uno sea de la patria que quiera, pero esto es fútbol y lo importante es jugar limpio y dar ejemplo, algo que el Real Madrid lleva tiempo sin hacer. Mi mensaje al madridismo es claro, no crean más en Mourinho y mucho menos en la prensa corrupta de Florentino, que lo único que hacen es romper el buen ambiente entre compañeros y aficiones que se creó en Sudáfrica, cuando Iker Casillas hizo llorar a toda España al levantar la Copa del Mundo. Por favor, que no separe la palabra violenta de Inda ni las subnormalidades de Mou lo que unió el fútbol.
Francisco G. Luque Ramírez
Francisco G. Luque Ramírez
sábado, 12 de marzo de 2011
Cuando la ilusión despierta el empeño
A sus 26 años, el marroquí Radu sigue buscando su oportunidad para triunfar en el fútbol español
“Lo que está pasando actualmente en los países árabes me parece muy bien. La gente quiere mejorar y eso es bueno”, comenta Radu sobre los acontecimientos que se están viviendo en países como Egipto, Túnez o Libia. Y es que este joven de 26 años de edad sabe muy bien lo que es luchar por un futuro mejor, por una vida con la que se lleva soñando desde la infancia. Nacido el 21 de julio de 1984 en la ciudad de Rabat, en el humilde barrio de Akkari, Radouan Berrichi, más conocido como Radu, dejó Marruecos para comenzar en España una aventura en busca de triunfar en el fútbol español.
Su ilusión por forjarse un camino profesional en el mundo del balompié le trajo hasta Almería, tierra en la que ha destacado en equipos como Plus Ultra (debutó en 2005 y logró más de 70 goles en tres campañas), Pavía (17 tantos en la 2009-2010) o Agrupación Deportiva Parador, donde milita actualmente y lleva 7 dianas este curso. También jugó en el Oriente, aunque por motivos laborales solamente disputó cuatro partidos.
Atrás queda ya su infancia, en la que pasaba todas las tardes dando patadas a un balón en las calles de su barrio y en la que comenzó a hacer sus pinitos en el fútbol en el Fus de Rabat, equipo que ahora está en la máxima categoría marroquí. Allí estuvo Radu desde los 9 a los 17 años, logrando tres ligas y varios trofeos de máximo goleador y mejor jugador. También fue sexto en un torneo internacional de clubes disputado en Francia en el año 1998.
“Mis padres me traían siempre muchos juguetes, pero yo buscaba entre ellos un balón. Si no lo veía me cabreaba”, admite entre risas Radu, que siempre ha tenido muy claro que lo suyo era jugar a este deporte y asegura que “en el fútbol no veo nada difícil. No me da miedo este deporte, es lo que me gusta, pero se necesita mucha ayuda para poder llegar lejos. Yo no pierdo la ilusión a pesar de mi edad y seguiré luchando para intentar llegar lejos”.Claro está que no es un camino de rosas la senda para alcanzar la gloria en el mundo del balompié. Se sufre, y mucho. Radu tuvo que dejar a su familia y venir a tierras almerienses para buscarse la vida y empezar de cero. “Siempre echas de menos a tu familia y amigos, pero he tenido la suerte de acostumbrarme rápido a estar viviendo aquí y he conocido muchos amigos que son como mi familia. Ahora lo peor para mí es la crisis”, comenta el marroquí.
El delantero logró legalizarse en España un año después de venir gracias a su trabajo, aunque ahora es otra de las cientos de víctimas de la mala situación económica. Su único ingreso mensual, con el que debe pagar el alquiler del piso que comparte con dos compañeros, es lo poco que le paga el humilde equipo roquetero. Aún así, Radu aguanta el tirón y espera su oportunidad. La ilusión despierta el empeño, pero solamente la paciencia lo termina.
Pretendido por equipos como el Real Mallorca
Radu ha probado suerte en conocidos equipos de Francia y España, pero el no tener un representante y el no tener ficha de profesional, le cerró las puertas en todos. Hizo las pruebas en la UD Almería, pero no logró entrar. Pocos clubes pagarían por el documento anteriormente citado de un jugador que rondaba ya por los 23 años de edad. El marroquí era y es consciente de su difícil situación a la hora de pensar en un futuro fructífero en el fútbol dadas las circunstancias, aunque nunca se ha rendido y confiesa que va a por todas. Ahora no le importa la categoría en la que juegue el equipo que se interese por él, juega para sobrevivir, en el lugar donde mejor le paguen. Por él se interesaron varios equipos de Tercera y un ojeador del Real Mallorca cuando jugaba en el Pavía, pero se encontró muy solo.
Por Francisco Gabriel Luque Ramírez
Fotografías: Fran Leonardo
(Publicado en Diario de Almería)
“Lo que está pasando actualmente en los países árabes me parece muy bien. La gente quiere mejorar y eso es bueno”, comenta Radu sobre los acontecimientos que se están viviendo en países como Egipto, Túnez o Libia. Y es que este joven de 26 años de edad sabe muy bien lo que es luchar por un futuro mejor, por una vida con la que se lleva soñando desde la infancia. Nacido el 21 de julio de 1984 en la ciudad de Rabat, en el humilde barrio de Akkari, Radouan Berrichi, más conocido como Radu, dejó Marruecos para comenzar en España una aventura en busca de triunfar en el fútbol español.
Su ilusión por forjarse un camino profesional en el mundo del balompié le trajo hasta Almería, tierra en la que ha destacado en equipos como Plus Ultra (debutó en 2005 y logró más de 70 goles en tres campañas), Pavía (17 tantos en la 2009-2010) o Agrupación Deportiva Parador, donde milita actualmente y lleva 7 dianas este curso. También jugó en el Oriente, aunque por motivos laborales solamente disputó cuatro partidos.
Atrás queda ya su infancia, en la que pasaba todas las tardes dando patadas a un balón en las calles de su barrio y en la que comenzó a hacer sus pinitos en el fútbol en el Fus de Rabat, equipo que ahora está en la máxima categoría marroquí. Allí estuvo Radu desde los 9 a los 17 años, logrando tres ligas y varios trofeos de máximo goleador y mejor jugador. También fue sexto en un torneo internacional de clubes disputado en Francia en el año 1998.
“Mis padres me traían siempre muchos juguetes, pero yo buscaba entre ellos un balón. Si no lo veía me cabreaba”, admite entre risas Radu, que siempre ha tenido muy claro que lo suyo era jugar a este deporte y asegura que “en el fútbol no veo nada difícil. No me da miedo este deporte, es lo que me gusta, pero se necesita mucha ayuda para poder llegar lejos. Yo no pierdo la ilusión a pesar de mi edad y seguiré luchando para intentar llegar lejos”.Claro está que no es un camino de rosas la senda para alcanzar la gloria en el mundo del balompié. Se sufre, y mucho. Radu tuvo que dejar a su familia y venir a tierras almerienses para buscarse la vida y empezar de cero. “Siempre echas de menos a tu familia y amigos, pero he tenido la suerte de acostumbrarme rápido a estar viviendo aquí y he conocido muchos amigos que son como mi familia. Ahora lo peor para mí es la crisis”, comenta el marroquí.
El delantero logró legalizarse en España un año después de venir gracias a su trabajo, aunque ahora es otra de las cientos de víctimas de la mala situación económica. Su único ingreso mensual, con el que debe pagar el alquiler del piso que comparte con dos compañeros, es lo poco que le paga el humilde equipo roquetero. Aún así, Radu aguanta el tirón y espera su oportunidad. La ilusión despierta el empeño, pero solamente la paciencia lo termina.
Pretendido por equipos como el Real Mallorca
Radu ha probado suerte en conocidos equipos de Francia y España, pero el no tener un representante y el no tener ficha de profesional, le cerró las puertas en todos. Hizo las pruebas en la UD Almería, pero no logró entrar. Pocos clubes pagarían por el documento anteriormente citado de un jugador que rondaba ya por los 23 años de edad. El marroquí era y es consciente de su difícil situación a la hora de pensar en un futuro fructífero en el fútbol dadas las circunstancias, aunque nunca se ha rendido y confiesa que va a por todas. Ahora no le importa la categoría en la que juegue el equipo que se interese por él, juega para sobrevivir, en el lugar donde mejor le paguen. Por él se interesaron varios equipos de Tercera y un ojeador del Real Mallorca cuando jugaba en el Pavía, pero se encontró muy solo.
Por Francisco Gabriel Luque Ramírez
Fotografías: Fran Leonardo
(Publicado en Diario de Almería)
sábado, 29 de enero de 2011
Cuando el talento se queda en casa
Jesús Torrecillas cuelga las botas con 31 años en el Zapillo Atlético, equipo que le vio nacer como jugador...
Las grandes hazañas, lideradas por deportistas que han pasado a la historia como mitos, nunca se olvidarán. Permanecerán durante siglos de boca a boca de padres a hijos, de abuelos a nietos, para luego pasar a las interminables hemerotecas. Esto ocurre a nivel mundial en las diferentes disciplinas deportivas profesionales, aunque en nuestro propio barrio puede darse el caso de que se escuche un nombre cada domingo, el de un jugador al que todos han conocido por su talento, al que muchos quisieron fichar pero no pudieron. Ese mito, ese jugador de leyenda a escala de barrio, ha sido Jesús Torrecillas Rodríguez.
(Fotografía: Javier Alonso)
Jugó en el Polideportivo Almería de Segunda B, con el que disputó una liguilla de ascenso a 2ª, pasó por el San Isidro, Roquetas, UD Almería B y Guadix, todos de Tercera División, además de militar en Andaluza con el Vícar. Tras una extensa y ejemplar trayectoria en el mundo del balompié, este encargado de almacén y estudiante universitario ha decidido colgar las botas a sus 31 años en el equipo de sus amores, en el Zapillo Atlético. Muchos dicen sobre él que podía haber vivido del fútbol, que pudo hacer grandes cosas si hubiese querido. Incluso, la temporada pasada tuvo ofertas de equipos de categorías superiores a la que milita actualmente el Zapillo (Preferente), llegando a ofrecerle un sueldo. Jesús rechazó todas. Ama al Zapillo Atlético, equipo que le vio nacer, y como él mismo afirma "a él le debía los últimos años como jugador". Para Torrecillas, "este deporte ha sido ante todo diversión, una forma de disfrutar y de aprender del compañerismo y la disciplina".
De todos sus años como jugador se queda con grandes anécdotas, como por ejemplo la de aquel día en La Carolina (Jaén), en la liguilla de ascenso a 3ª con el Almería B, calentando por la banda mientras un aficionado le dijo que era un híbrido entre David Bisbal y un torero bombero, por sus rizos y por ser bajito, y a lo que Jesús respondió con un apretón de manos que significó el comienzo de una amistad.
Sin duda, un gesto que dice mucho sobre uno de los jugadores con más clase que se han visto en los últimos tiempos por los campos de la provincia . Se ha caracterizado por sus envidiables regates, por su sorprendente desborde y su creación con el esférico. Pero si por algo se ha ganado el respeto y la admiración de todos aquellos que lo han visto jugar a lo largo de los años, es por su bondad, por su interminable humildad.
Puede presumir de haber sido compañero de Francisco en el Poli Almería, con el que debutó bajo las órdenes de Nene siendo líderes de 2ª B. Un guiño a una carrera prometedora hacia su sueño de jugar en Primera. No pudo ser, pero aún sin salir de su barrio, dejando todo su talento en su tierra, ha logrado convertirse en un jugador para el recuerdo, del que muchos padres hablarán a sus hijos en un futuro, sobre los tiempos de Jesús Torrecillas.
(Reportaje publicado el domingo 23 de enero de 2011 en DIARIO DE ALMERÍA)
http://www.elalmeria.es/
Las grandes hazañas, lideradas por deportistas que han pasado a la historia como mitos, nunca se olvidarán. Permanecerán durante siglos de boca a boca de padres a hijos, de abuelos a nietos, para luego pasar a las interminables hemerotecas. Esto ocurre a nivel mundial en las diferentes disciplinas deportivas profesionales, aunque en nuestro propio barrio puede darse el caso de que se escuche un nombre cada domingo, el de un jugador al que todos han conocido por su talento, al que muchos quisieron fichar pero no pudieron. Ese mito, ese jugador de leyenda a escala de barrio, ha sido Jesús Torrecillas Rodríguez.
(Fotografía: Javier Alonso)
Jugó en el Polideportivo Almería de Segunda B, con el que disputó una liguilla de ascenso a 2ª, pasó por el San Isidro, Roquetas, UD Almería B y Guadix, todos de Tercera División, además de militar en Andaluza con el Vícar. Tras una extensa y ejemplar trayectoria en el mundo del balompié, este encargado de almacén y estudiante universitario ha decidido colgar las botas a sus 31 años en el equipo de sus amores, en el Zapillo Atlético. Muchos dicen sobre él que podía haber vivido del fútbol, que pudo hacer grandes cosas si hubiese querido. Incluso, la temporada pasada tuvo ofertas de equipos de categorías superiores a la que milita actualmente el Zapillo (Preferente), llegando a ofrecerle un sueldo. Jesús rechazó todas. Ama al Zapillo Atlético, equipo que le vio nacer, y como él mismo afirma "a él le debía los últimos años como jugador". Para Torrecillas, "este deporte ha sido ante todo diversión, una forma de disfrutar y de aprender del compañerismo y la disciplina".
De todos sus años como jugador se queda con grandes anécdotas, como por ejemplo la de aquel día en La Carolina (Jaén), en la liguilla de ascenso a 3ª con el Almería B, calentando por la banda mientras un aficionado le dijo que era un híbrido entre David Bisbal y un torero bombero, por sus rizos y por ser bajito, y a lo que Jesús respondió con un apretón de manos que significó el comienzo de una amistad.
Sin duda, un gesto que dice mucho sobre uno de los jugadores con más clase que se han visto en los últimos tiempos por los campos de la provincia . Se ha caracterizado por sus envidiables regates, por su sorprendente desborde y su creación con el esférico. Pero si por algo se ha ganado el respeto y la admiración de todos aquellos que lo han visto jugar a lo largo de los años, es por su bondad, por su interminable humildad.
Puede presumir de haber sido compañero de Francisco en el Poli Almería, con el que debutó bajo las órdenes de Nene siendo líderes de 2ª B. Un guiño a una carrera prometedora hacia su sueño de jugar en Primera. No pudo ser, pero aún sin salir de su barrio, dejando todo su talento en su tierra, ha logrado convertirse en un jugador para el recuerdo, del que muchos padres hablarán a sus hijos en un futuro, sobre los tiempos de Jesús Torrecillas.
(Reportaje publicado el domingo 23 de enero de 2011 en DIARIO DE ALMERÍA)
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